Homenaje a Miguel Catalán en Huesca

A propuesta de su Área de Ciencias Naturales, el IEA de la Diputación Provincial de Huesca va a realizar el próximo 9 de noviembre un homenaje a la figura de Miguel Catalán Sañudo (Zaragoza, 1894 – Madrid, 1957) en el centenario de su descubrimiento más importante, los multipletes en los espectros de átomos complejos. Esta contribución fue ensalzada por el propio Niels Bohr, premio nobel de física por sus investigaciones sobre la
estructura interna del átomo.

El homenaje, que tendrá lugar en el salón de actos del IEA a partir de las 19 horas con entrada libre hasta completar el aforo, consistirá en una mesa redonda que lleva por título Miguel Catalán: investigador y maestro y en la que participarán tres especialistas como ponentes, además de la presentación y moderación del acto a cargo de Pilar Catalán Rodríguez, catedrática de
Botánica y profesora de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Zaragoza en Huesca.

Han colaborado en el mismo la Fundación Ramón Menéndez Pidal, que alberga el Archivo Miguel Catalán, la Facultad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza y el IES Miguel Catalán de Zaragoza.

El primer ponente, Gabriel Barceló Rico-Avello, es físico e ingeniero industrial y se doctoró en Ingeniería Industrial en 1973. Ha publicado numerosos artículos y libros, entre ellos la biografía de Miguel Catalán, del que fue alumno en el bachillerato. Fundador y presidente de diversas asociaciones y fundaciones, fue profesor de Doctorado en la Universidad Politécnica de Madrid. Desde hace ya treinta años, viene realizando un proyecto de investigación científica en dinámica rotacional, basado en ideas seminales de Miguel Catalán y que se ha sustanciado en más de 150 ponencias, artículos, portales en internet, vídeos y seis libros.

Carlos González Larraga es coordinador de Formación en Tecnologías del Aprendizaje y el Conocimiento en el IES Miguel Catalán de Zaragoza. Licenciado en Ciencias Químicas, con DEA en Didáctica de las Ciencias Experimentales y con 24 años de experiencia docente, ha coordinado la conmemoración del 125.º aniversario del nacimiento de Miguel Catalán en el
IES que lleva su nombre y, junto con Belén Villacampa, comisarió la exposición “Miguel Catalán: investigador y maestro”, inaugurada en 2019 en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza y que pudo verse igualmente en el Campus de Huesca.

Por último, Belén Villacampa Naverac, doctora en Física por la Universidad de Zaragoza, es investigadora del Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón y profesora de la Escuela de Ingeniería y Arquitectura y de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza. Atraída por la figura de Miguel Catalán desde hace varios años, además del comisariado ya citado, ha
presentado en la bienal de la Real Sociedad Española de Física una ponencia sobre las mujeres investigadoras en los laboratorios de Catalán y ha colaborado en televisión y prensa escrita para darlo a conocer al público en general.

Con este homenaje se quiere contribuir a resaltar la importancia del magnífico investigador y maestro que fue Miguel Catalán, investigador de talla internacional que publicó más de 70 artículos científicos. Elegido representante español en el Comité de la Unión Internacional de Física Pura y Aplicada en 1924, en 1926 recibió el premio de la Real Academia de Ciencias de España y en 1930 el premio internacional Pelfort.

En 1952 fue nombrado asesor de la Joint Commission for Spectroscopy, organismo regulador internacional. En 1955 pasó a ser miembro de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Varios años después de su fallecimiento, la importancia de sus contribuciones para el conocimiento de la estructura de la materia, de gran interés también en astrofísica, le hicieron merecedor del honor de dar nombre a un conjunto de cráteres en la Luna.

Científico de renombre, Catalán llegó a trabajar en la frontera del conocimiento. Era un entusiasta profesor de Ciencias, amante de la naturaleza, buen deportista, hombre culto y gran comunicador, además de perseverante en el trabajo y jovial y cercano en sus relaciones personales.

Tal y como expuso Luis Moreno Martínez en 2017 en su publicación Ciencia de acogida: “Su voz, su nombre, su labor sigue anclada a esa cara oculta de la ciencia. Esa cara que alberga lo humano de lo científico y lo científico de lo humano. Esa cara que nos obliga a cuestionarnos nuestra propia idea sobre qué es realmente la ciencia (si es que podemos darle una única definición) y
a replantearnos las fronteras con que con tanta facilidad (aparente) suele rasgarse el conocimiento y la cultura, la ciencia y el poder. Esa cara a la que la historia de Miguel Catalán nos obliga a mirar. De frente”.

Comparte en: